La interna entre el personal de seguridad y el Ejecutivo provincial sumó un nuevo capítulo de tensión. Tras las recientes inauguraciones de dependencias y entrega de equipamiento tecnológico por parte del Gobierno de Santa Cruz, referentes de los Policías Autoconvocados salieron al cruce con duras críticas, calificando las medidas como "un circo barato" y advirtiendo sobre la crítica situación económica que atraviesan los efectivos.
A través de un fuerte descargo, desde el sector que nuclea a los uniformados y personal penitenciario afirmaron que "la realidad está muy lejos del relato" oficial. "El policía y el penitenciario no comen camionetas", lanzaron de forma tajante, apuntando a que las prioridades de inversión estatal no están impactando en el bienestar básico de los trabajadores de la seguridad.
Salarios de "burla" y servicios cortados
El referente de los autoconvocados describió un panorama alarmante respecto a la economía interna de las familias policiales en la provincia. Según denunciaron, existen efectivos viviendo en "condiciones indignas", una situación que, aseguran, "aumenta día a día de forma preocupante".
"Hay policías endeudados, sin poder llegar a fin de mes, haciendo malabares para darle de comer a sus hijos, con sueldos que son una burla, sin poder sostener de forma constante el pago de luz y gas para que no le corten los servicios", detallaron.
Asimismo, manifestaron que el personal debe prestar servicio diario "con recursos mínimos" y bajo un "abandono institucional cada vez más evidente".
El reclamo de "dignidad"
Finalmente, desde el espacio de autoconvocados señalaron que el fortalecimiento de la seguridad pública no se logra únicamente con infraestructura o discursos mediáticos, sino mediante la recomposición del poder adquisitivo y el cumplimiento de los compromisos asumidos.
"La seguridad se fortalece dignificando a los uniformados, cumpliendo las promesas de campaña, dejando de utilizar a la Policía únicamente para actos políticos y anuncios mediáticos", concluyeron, recordando que "detrás de cada uniforme hay familias, necesidades y personas que también son ciudadanos".