En un nuevo capítulo de "Gobernar en tiempos de vacas flacas pero con buena señal de satélite", el gobernador Claudio Vidal encabezó este jueves la inauguración de la flamante Sala de Cibercrimen de la Provincia. El evento, que tuvo todo el cotillón oficial de la entrega de móviles policiales y equipamiento para el Ministerio de Seguridad, sirvió para demostrar que si bien la economía real está más pesada que computadora con Windows 95, al menos ahora podremos rastrear el origen exacto de los pesos que ya no nos alcanzan.
Acompañado por su plana mayor —la ministra de Gobierno, Belén Elmiger, y el ministro de Seguridad, Pedro Prodomos—, Vidal sacó pecho por cumplir con la palabra empeñada en épocas donde la palabra es lo único que no está devaluado.
Investigando el vacío (digital)
La nueva sala promete ser la vanguardia contra los delitos informáticos, el phishing y las estafas virtuales, modalidades delictivas que crecieron exponencialmente. Lógico: con la inflación reinante y los salarios congelados en paritarias que parecen más un meme que una negociación, el ingenio popular se ha volcado a lo digital.
“Se está trabajando en mejorar los equipos de comunicación y en dotar de herramientas a cada sector”, matizó el mandatario, casi como un consuelo para el empleado público que mira el homebanking y siente que le hicieron un hackeo masivo a mitad de mes.
Para coronar la jornada tecnológica, se anunció la distribución de antenas Starlink para los móviles que patrullan las desoladas rutas santacruceñas. Ahora, los efectivos podrán gozar de internet de alta velocidad provista por Elon Musk en medio de la estepa, ideal para tuitear la falta de presupuesto o ver en tiempo real cómo se licúa el poder adquisitivo.
Garrido, el "Defensor del Pueblo" (pero en mute)
Mientras el Ejecutivo provincial se desvive por demostrar gestión cibernética y le tira la pelota al Poder Judicial —exigiéndole que "haga lo que tiene que hacer" en lugar de usar a la policía de chivo expiatorio—, en los pasillos de la política santacruceña hay silencios que ensordecen.
Resulta casi tierna la inauguración de una oficina contra el fraude informático cuando, a nivel macroeconómico, los ciudadanos sienten que el verdadero "cuento del tío" ocurre cada vez que van al supermercado o intentan pagar los remedios en un sistema de salud pública en terapia intensiva. Y ahí es donde la Inteligencia Artificial de la Sala de Cibercrimen se tilda buscando un archivo inexistente: la defensa del pueblo por parte de figuras como el diputado nacional Sergio Garrido.
Garrido, un auténtico especialista en el arte del camuflaje político y en mirar para otro lado cuando las papas queman, sigue fiel a su estilo de "silencio stampa". Mientras la provincia debate si endeudarse en dólares es una timba fatal o una salvación, y los vecinos de a pie hacen malabares para llegar a fin de mes, el legislador parece haber activado el bloqueador de anuncios para no enterarse de los reclamos populares. Su función de "defender al pueblo" quedó atrapada en la bandeja de Spam, demostrando que la desconexión más grave de Santa Cruz no es la de las rutas sin señal, sino la de sus representantes en el Congreso.
Al final del día, la provincia ya cuenta con patrulleros, camionetas para el servicio penitenciario y computadoras de última generación dispuestas a perseguir a los hackers. Solo resta esperar que la nueva tecnología sea tan avanzada que logre encontrar, de manera virtual, las respuestas económicas que los santacruceños todavía no pueden ver en el mundo real.