Tensión en la Jefatura
Sábado, 13 de junio de 2026
Duro careo, acusaciones de aprietes en el reclamo de la Policía
Un durísimo careo entre el referente de los policías retirados, Ramón Quipildor, y el Jefe de la Fuerza, Diego Agüero, derivó en graves acusaciones de "aprietes" a delegados.
La crisis interna en las fuerzas de seguridad de la provincia de Santa Cruz alcanzó su punto más crítico dentro de las instalaciones de la Jefatura Policial. Lo que inició como una canalización de reclamos por el destrato institucional y salarial hacia el sector de los trabajadores retirados, derivó en un ambiente de extrema crispación, empujones y graves acusaciones cruzadas que forzaron la intervención de la cúpula policial en pleno pasillo del edificio.

El conflicto quedó registrado con crudeza en material audiovisual, donde se observa el momento exacto en que la discusión escala a un escenario de desborde generalizado.

El detonante de la jornada comenzó con la intervención de los policías retirados, quienes, encararon directamente al Jefe de la Policía de Santa Cruz, Diego Agüero. Con duras declaraciones, uno de los retirados expuso el profundo malestar que arrastra el sector respecto al trato recibido por parte de las autoridades políticas del Ministerio de Seguridad.

"Jamás nos han tratado así los ministros a nosotros. Jamás, ni en actividad ni cuando nos jubilamos. Nunca nos hablaron así, tratándonos de basurear como si no existiéramos", sentenció ante la mirada de Agüero, quien escuchaba los cuestionamientos rodeado de uniformados.

Al reclamo se sumaron las voces de otros manifestantes apostados en el lugar, quienes exigieron a los jefes policiales una defensa activa de sus subordinados y camaradas. "Hay que hacerles entender que no somos improductivos. Somos historia. Somos la historia viva de la institución", manifestaron con firmeza, reclamando que la actual conducción se plante ante las directivas del Ejecutivo provincial.

El quiebre
La aparente calma institucional se rompió por completo minutos después. Los ánimos se caldearon de forma drástica cuando Quipildor acusó abiertamente al Jefe de Policía de haber ejercido maniobras de intimidación minutos antes.

"Este tipo recién estuvo apretando a los delegados allá en la oficina. ¡Ma....! ¡Los estuvo amenazando!", denunció a los gritos.

La acusación encendió la mecha en el pasillo de la Jefatura. En cuestión de segundos, el careo entre Diego Agüero y Ramón Quipildor se transformó en un tumulto donde hubo empujones que amagaron con desatar un enfrentamiento físico de mayores proporciones entre el personal activo y los manifestantes.

Resistencia en el lugar
Pese a las órdenes de dispersión y a los intentos de la cúpula por reestablecer la autoridad dentro del recinto, el grupo de retirados y familiares plantó bandera, negándose a abandonar el edificio público. "¡No nos vamos, nos quedamos acá! ¡El civil se queda acá!", mientras algunas mujeres del sector civil intercedían exigiendo mantener la cordura para evitar que la situación terminara en una tragedia interna.

El preocupante escenario deja en evidencia una preocupante fractura interna y una alarmante falta de canales de diálogo efectivos entre la base de los trabajadores de la seguridad, la cúpula policial y las autoridades ministeriales.

Con una tensión que lejos está de disiparse, las próximas horas serán clave para determinar si la Jefatura cede ante los reclamos de dignidad laboral e institucional o si el conflicto policial en Santa Cruz profundiza su escalada en las calles.
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