La Policía de la Provincia de Santa Cruz volcó la totalidad de sus recursos humanos y logísticos a la búsqueda del adulto mayor Morales Roa, de quien no se tienen novedades certeras desde fines de julio. En el marco de la investigación, las brigadas de seguridad llevaron a cabo intensos operativos de rastrillaje en diversos puntos de la capital provincial, concentrando los esfuerzos en los sectores del barrio Vial, el barrio Lucho Fernández y las zonas periféricas cercanas al predio de la Fuerza Aérea. En estas labores intervienen activamente personal de la Comisaría Sexta, cadetes de la Escuela de Policía y unidades de la División Canes procedentes de Pico Truncado y El Calafate, totalizando un esquema de trabajo que supera los 300 efectivos en campo, con turnos rotativos de unos 150 agentes por jornada.
En diálogo con el programa La Otra Mirada, el Comisario Mayor Luis Poblete, jefe del Área de Investigaciones, detalló las tareas que vienen realizando junto a los perros adiestrados en la detección de personas vivas: «Estuvimos trabajando los fines de semana también con la gente de la División Canes de Pico Truncado y El Calafate. A raíz del trabajo de búsqueda específica, tuvimos una orientación de un sector avalado por uno de los familiares de Morales Roa».
Respecto a la eficacia del operativo, Poblete remarcó que: «La experiencia nos marca de que no importa el tiempo que pase, los canes se han comportado de una manera bastante interesante en cuanto a nuestro trabajo y a la odorología forense, porque han indicado los lugares por donde pasó, que la misma familia nos está corroborando».
A la par del despliegue en terreno, los peritos analizan cámaras de seguridad para reconstruir los últimos movimientos del vecino. Sobre los registros fílmicos, el comisario aclaró que la última imagen captada en un supermercado no es la más reciente: «Tenemos una imagen que es mucho más cercana, del día 25 de julio».
Asimismo, explicó los obstáculos que enfrenta la reconstrucción del trayecto: «Nos pasa que se nos dificulta el espacio y el tiempo en que la familia no lo veía; cuando hicieron la denuncia hacía más de dos semanas que no lo veían». A ello se suma la falta de conectividad móvil del hombre: «Estamos hablando de un adulto mayor totalmente negado a la tecnología; lo máximo que pudieron lograr que utilice es un teléfono de teclas, el cual ya no lo tenía ni lo usaba».
Finalmente, la autoridad policial valoró el acompañamiento constante de la familia y el trabajo coordinado en las zonas periféricas de la ciudad: «La comisaría ha trabajado en forma conjunta con los familiares, una de las nietas ha andado con nosotros para todos lados, lo que nos sirve porque son quienes mejor lo conocen».
Para concluir, Poblete renovó el pedido de ayuda a la comunidad de Río Gallegos: «Aprovecho el espacio para pedirle a la población que siga colaborando e informando cuando vean algo que les llame la atención o crean que lo han visto, nosotros vamos a estar trabajando y comunicándonos con cualquiera que pretenda colaborar».