El 6 de septiembre de 2015 la tierra pareció tragarse a Marcela Chocobar en Río Gallegos. Lo que comenzó como una búsqueda desesperada impulsada por sus hermanas, pronto se transformó en uno de los crímenes de odio más complejos, sombríos y dolorosos en la historia judicial de Santa Cruz. Marcela, una mujer trans llena de vida, fue citada, emboscada y asesinada en la impunidad de la noche, dando inicio a un calvario familiar que ya cumple más de una década sin respuestas completas.
?La causa avanzó a zancadas ciegas, entorpecida desde el primer minuto. Mientras la investigación oficial trastabillaba entre demoras incomprensibles, la familia recorrió calles, baldíos y dependencias exigiendo lo elemental: la verdad. El proceso judicial logró acorralar y condenar a prisión perpetua a Oscar Biott como autor del transfemicidio, y a Ángel Aparicio por encubrimiento, desentrañando una trama donde el odio de género y la crueldad quedaron expuestos. Sin embargo, el fallo no trajo la paz.
La sentencia apenas abrió un mapa de interrogantes alarmantes que hasta el día de hoy la justicia santacruceña parece empeñada en cajonear.
?El expediente oculta sombras que queman en el pecho de sus hermanas cada vez que caminan hacia un cementerio sin cuerpo. ¿De quién es el tercer perfil genético hallado en la escena y jamás cotejado con rigor? ¿Dónde están las pertenencias de Marcela? Y la pregunta más cruel de todas: ¿dónde está el resto de su cuerpo?
Solo una fracción de sus restos fue recuperada y reposa entre fríos peritajes de laboratorio, congelada en la burocracia judicial mientras la causa languidece trabada en una segunda instancia que no avanza, bloqueando el derecho sagrado a la memoria, la verdad y el descanso eterno.
?A 11 años de aquella madrugada trágica, el reclamo no se apaga. Sus hermanas siguen peregrinando entre el dolor intacto, la impotencia y una dignidad inquebrantable que avergüenza al sistema.
El caso de Marcela Chocobar no es solo un expediente guardado en un despacho; es una herida abierta en la sociedad que exige saber qué pasó, quiénes más son responsables y dónde está Marcela para que, de una vez por todas, su familia y ella puedan descansar en paz.