El Calafate
Lunes, 21 de septiembre de 2026
Balanzas infladas y el misterio de la droga faltante
Mientras la cartera que conduce la seguridad santacruceña y su vocero, José Barrientos, anunciaron el secuestro de más de un kilo de cocaína en El Calafate, las actas verdaderas revelaron apenas la mitad: el relato político quedó al desnudo tras un anuncio apresurado.
La madrugada del jueves 17 de septiembre prometía ser el hito de la gestión del Ministerio de Seguridad provincial. Las luces estroboscópicas de los patrulleros cortaron la monotonía de la helada en El Calafate, mientras las fuerzas ejecutaban una serie de allanamientos como resultado de una investigación iniciada varios meses atrás para desarticular una organización dedicada a la comercialización de estupefacientes.

Horas más tarde, la cartera provincial buscó capitalizar el procedimiento y le puso voz pública al supuesto triunfo policial: en diálogo con el programa El Mediador (Tiempo FM 97.5), José Barrientos, titular de la Unidad de Coordinación de Asistencia y Asesoramiento del Ministerio de Seguridad, ratificó oficialmente que «se secuestró más de 1 kg de cocaína fraccionada» y se decomisaron cerca de 300 gramos de marihuana acondicionada para la venta. El mensaje de la gestión era claro: un golpe implacable contra el narcotráfico.

Sin embargo, la narrativa triunfalista construida desde los despachos oficiales chocó de frente con la realidad del expediente. Cuando la prueba llegó al Juzgado Federal de Primera Instancia, las balanzas arrojaron cifras desconcertantes.

La documentación formal registró un peso total exacto de 525,66 gramos de cocaína y apenas 9,67 gramos de marihuana. En el trayecto entre el anuncio mediático del Ministerio y la recepción judicial, más de medio kilo de cocaína y prácticamente el 97% de la marihuana aseverada por el funcionario se esfumaron del relato oficial.

La abismal brecha entre las declaraciones vertidas desde el Ministerio de Seguridad y las cifras reales de la causa deja al descubierto una alarmante fragilidad institucional. La controversia no solo gira en torno al procedimiento sobre el terreno, sino directamente al manejo político de la información: ¿existió un desconocimiento técnico brutal al momento de emitir el comunicado, se incluyó el peso del packaging de forma irresponsable para abultar las métricas de la gestión, o se inflaron deliberadamente los números para vender un éxito de prensa?

El episodio expone de lleno las urgencias de la cartera por exhibir resultados mediáticos, aun a costa de la precisión y la veracidad de los datos.

El manejo de la "información oficial" por parte de funcionarios como Barrientos queda hoy bajo el foco de la tormenta. En su afán por adueñarse de un titular impactante, el Ministerio de Seguridad terminó provocando un papelón institucional que pone en entredicho la seriedad y transparencia de la política de seguridad en Santa Cruz.
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