El sector costero de Palermo Aike, sobre la Ruta Nacional N° 40, quedó marcado a fuego por una tragedia que mantiene en vilo a toda la comunidad. La fuerza implacable del río se cobró la tranquilidad de una familia y desató escenas de máxima desesperación que quedaron grabadas en la memoria de quienes estaban en el lugar.
Una vecina que acampaba en las inmediaciones relató los estremecedores instantes previos y posteriores a la desaparición de los hermanitos.
Según su testimonio, horas antes del trágico desenlace, el peligro ya se había hecho presente cuando un joven mayor de edad estuvo a punto de ser arrastrado por el agua. “Con otro papá nos tiramos a agarrarlo entre los dos para ayudarlo a salir, y por suerte el pibe pudo salir.
Enseguida se fue a su casa, se pudo ir bien... Obviamente salió muy asustado, se secó, se subió al auto con sus chicos y se fue”, recordó sobre el primer rescate al límite.
Sin embargo, la tragedia avanzó de manera silenciosa con la llegada de una familia de origen boliviano que desconocía las agresivas características del caudal patagónico. “A cada persona que se iba a meter al agua le advertíamos lo mismo: Cuidado, no se metan mucho al río porque hay mucho caudal, por favor. A estos chicos no les dijimos nada porque nos sentamos a comer y no nos dimos cuenta de que cruzaron el río”, expresó con profundo dolor e impotencia.
El calvario comenzó cuando un amiguito de los niños regresó corriendo para avisar que la corriente se los había llevado. A partir de ahí se desató una espera insoportable. La testigo cuestionó con dureza la falta de respuesta rápida del Estado: pasaron dos horas de llamadas desesperadas al 101 y a Defensa Civil sin que nadie se hiciera presente. Cuando los primeros móviles llegaron, la falta de medios para ingresar al agua ató de manos a los efectivos, mientras los bomberos demoraron en arribar.
“Lamentablemente después llegan re tarde los bomberos, que llegan dos, se meten al agua y van para el sector donde estaba el papá desesperado, nadando para todos lados con la mujer al lado”, graficó con crueldad sobre la desgarradora escena.
Mientras el rastrillaje nocturno sigue su curso en medio de la conmoción, el testimonio refleja no sólo el dolor de una madre destrozada en shock, sino también el reclamo urgente de prevención y protocolos eficientes para frenar a la muerte en los espejos de agua de la región.