COLUMNA EDITORIAL
Sbado, 3 de octubre de 2015
MENTIRAS Y VIOLENCIA VAN DE LA MANO
Uno de los tantos y muy importantes logros de la actual gestin municipal es haber dado por finalizado una situacin de violencia que fue originada por el largusimo paro de agentes municipales, en tan solo una semana de haber asumido el cargo, demostrando una capacidad dirigencial que muy pocos candidatos actuales poseen. Esto es sin duda muy fcil de comprobar, toda vez que...
...cualquiera de nosotros puede hoy caminar por la ciudad y observar la situacin actual comparndola con la situacin que reinaba en Ro Gallegos hace unos tres meses.
Hoy, como deca, se pueden ver a muchsimos agentes municipales trabajando por y para la ciudad, se pueden ver los nuevos vehculos gestionados sean de organismos pblicos o privados, se pueden ver las obras de semaforizacin, de asfalto, en fin, se puede ver solo en el caso que se quiera ver, y luego de hacerlo podemos traer a nuestra memoria y retroceder unos meses en el tiempo recordando la basura desparramada por toda la ciudad, los vehculos destrozados, la municipalidad parada y esperando que alguien llegue a conducirla con toda la situacin de violencia que cada uno de nosotros pudo comprobar en ese tiempo.
Es en esta idea de haber logrado la paz social, de haber recuperado la tranquilidad y seguridad para trasladarnos libremente, que el da de ayer me sent lamentablemente apenado y preocupado al comprobar, haciendo un zapping radial, que una emisora local volvi a funcionar luego que haba sido cancelada por inconvenientes en su frecuencia.
Esta pena y preocupacin no tiene nada que ver con la libertad de expresin ni con esa radio en particular, a pesar que los que tenemos varios aos viviendo en esta ciudad podemos traer fcilmente a nuestra memoria todos los antecedentes que tienen que ver con una radio de un establecimiento educativo provincial, con unas denuncias al respecto y el sumario labrado hace aos, con una exoneracin de cargos y culpabilidad determinada por los rganos competentes. Realmente no me dedico al periodismo de investigacin, motivo por el cual, en el caso de ser necesario, podra desempolvar varios antecedentes ms que no slo obran en mi poder sino que estn en el conocimiento popular de los que como dije, personas que recuerdan los aos a los que me refiero.
Verdaderamente mi pena y preocupacin es hacia los oyentes, a aquellos que tanto ayer como desde hace tiempo escuchan a los locutores comentar hechos y situaciones que aparte de no ser ciertas tienen una carga de crtica destructiva, descalificante y tendenciosa muy alejadas de una verdadera funcin periodstica.
Las crticas no slo son necesarias sino tambin importantes para poder entre todos ir mejorando nuestra vida social, poltica, religiosa y econmica, pero unas crticas como las citadas donde se demuestra a todas luces el odio de quien las realiza, la posicin social equivocada en que se sitan sus comentaristas y sobre todo la desinformacin que se incentiva que est basada en hechos que no son verdaderos, aparte de no servirle a nadie provoca una situacin de violencia en un sector de la poblacin que nadie, pero nadie que se considere actor democrtico puede apoyar ni sustentar.
Quizs lo ms importante sea el odio destilado por estos seores que se dedican al periodismo radial, odio que habilita a inventar situaciones negativas, a realizar deducciones totalmente falaces, a mentir en hechos o situaciones muy lejos de haberse realizado en alguna oportunidad, odio que tiende a ser somatizado haciendo mal al propio organismo y la persona que lo manifiesta, odio al que solamente le hace bien a los mdicos que tratan las afecciones causadas por l.
Los medios de comunicacin deben existir, se debe permitir la libre expresin de todos los sectores sociales, cada uno de los periodistas de los medios tiene su ideologa, pero lo que no podemos permitir es que algunos de ellos, que afortunadamente son muy pocos, utilicen este poder a travs de la mentira y los inventos de situaciones irreales, que sin duda provocan en la comunidad o en un sector de ella una situacin que no es de paz ni tranquilidad, sino una situacin de violencia que debemos desterrar.
Mi profundo deseo est en torno a la paz, a la no agresin, a la verdad y a la justicia, le guste a quien le guste y pese a quien le pese. Hasta otra oportunidad, amigos lectores.
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