Ayer por la tarde los suboficiales de la comisaría quinta se reunieron con el jefe de Unidad, a fin de evaluar las casi tres semanas de medidas de fuerza, solicitando mayores garantías de seguridad. Es a raíz del ataque que sufrió un efectivo a manos de uno de los detenidos en la seccional. Finalmente, y tras casi tres semanas de guardia mínima, decidieron disponer las medidas de fuerza, advirtiendo que no se harán cargo del control de los detenidos. De esta manera, retornó a la normalidad la unidad que mantenía una guardia mínima, a modo de reclamo por mejoras en el sector.
Vale recordar que el ataque que sufrió el policía (por el cual tuvo que ser derivado a Buenos Aires para el tratamiento de su ojo) fue una señal de advertencia de la superpoblación que existía en la seccional, con 19 detenidos en un lugar con sólo 9 celdas y un único celador. La crisis carcelaria puso en evidencia tal situación, por lo cual desde la Jefatura de Policía decidieron enviar personal del comando radioeléctrico. Ocho personas ingresaron a la comisaría quinta para reforzar al personal, aunque sólo uno de ellos portaba arma. El pasado sábado, el personal de infantería finalmente se retiró.
El pasado sábado, y luego de dos semanas de no recibir respuestas por parte del Jefe de la policía Salomón Aleuy ni del Gobierno Provincial (de hecho, sólo el ministro de producción Harold Bark visitó la Comisaría para interiorizarse sobre la situación. “Nadie vino a hacerse cargo y nos pidieron que trabajáramos de manera normal” señalaron ayer a TNRíoGallegos. La situación con los internos judiciales jamás fue resuelta y la problemática planteada nunca llegó a buen puerto. “Nunca se resolvió nada, señaló el personal que mandaron, pero era para más seguridad, no para resguardar a los internos” puntualizaron desde la Comisaría.