A horas de las elecciones regionales, el gobierno socialista y la clase poltica francesa buscan una respuesta en la urgencia al mensaje de cambio inmediato de los electores, a la frustracin social y a la amenaza que representa el Frente Nacional (FN) de los Le Pen para las presidenciales del 2017.
Si bien el presidente Francois Hollande contina mudo y como jefe de la nacin, fue su primer ministro, Manuel Valls, quien anunci una serie de medidas nuevas para el empleo. El desempleo, especialmente juvenil, est en el corazn de esta clera electoral de los franceses, cuando ha alcanzado el 10.2 por ciento.
Valls mencion tres ejes: la formacin para los desempleados, a quienes el reentrenamiento les podra permitir conseguir nuevos trabajos; los empleos de servicios a la persona, como el de cuidado de nios, la ayuda a domicilio, el mantenimiento de jardines; y el aprendizaje de los jvenes, entre quienes el desempleo es ms fuerte, especialmente en los suburbios de Pars y las grandes ciudades.
Las medidas concretas se conocern en enero. Hollande est convencido de que si ellos consiguieron imponer y pasar por el Parlamento la legislacin del estado de urgencia en una semana tras los atentados, la misma emergencia se puede aplicar para combatir el desempleo.
Ellos saben que el voto clera, que luego se transform en barrera republicana al FN, les exige una respuesta urgente. Esta puede ser la ltima posibilidad que tienen para darla a conocer. Socilogos y politlogos hablan de la amenaza de un voto consolidado de Marine Le Pen en el 2017 y su presencia en el balotaje, si el mensaje del electorado no es finalmente interpretado por la clase poltica. Es la ltima advertencia.
El primero en entenderlo fue Xavier Bertrand, el Republicano que gan a Marine Le Pen en Nord Pas de Calais Picardie, en el balotaje, con el apoyo de la izquierda, que retir sus listas y lo vot para que el pudiera ganar. Los electores nos han dado la ltima oportunidad, dijo el da del triunfo, que l vivi como una derrota. El ex primer ministro Jean Pierre Rafarin habl de trabajar en conjunto con el gobierno en los proyectos porque juntos le haban ganado al FN.
Son ellos los que han lanzado un proceso de recomposicin poltico, que exigen de inmediato a una clase que no se renueva, que repite sus candidatos presidenciales por aos, donde nadie renuncia si pierde o si rompe las promesas, como sucede en los pases anglosajones.Valls comparte este proyecto de renovacin: el partido socialista debe regenerarse profundamente y aceptar la idea de reformas si quiere tener chance en 2017, segn su idea.
En un sondeo de Odoxa, el 68% apoya la idea de que la izquierda, la derecha parlamentaria y el centro (Republicanos y UDI) se unan para hacer proposiciones comunes para el pas. El 31% se opone.
Nosotros no podemos seguir as. Hay que actuar contra la precariedad y debemos emprender la competitividad y la refundacin de la escuela, diagnostic Jean Christophe Cambadelis, secretario general del partido socialista.Tambin incluye la unin de la izquierda, dispersa y peleada por luchas ideolgicas sobre el plan social liberal de Hollande, y no unida solamente ante la amenaza del Frente Nacional. El llam a la ruptura, a una Alianza Popular que incluya a los republicanos, como fue el Consejo Nacional de la resistencia ( CNR).
El mensaje de los electores franceses fue a los polticos: Renuvense, escuchen, hagan, renuncien, respeten las promesas y djennos participar. Bruno Le Maire,el diputado Republicano y aspirante a candidato presidencial en las primarias de su partido, conoce ese rechazo: Los que bloquean los cambios son los polticos, alert.
La inmigracin que inquieta a los franceses, la desesperanza social, una Europa impopular que exige la austeridad sin fin, la ruptura entre representantes y representados debern ser tratados y solucionados en Francia para que este escenario no vuelva a repetirse.