En un instante dejó el automóvil sobre la calle J. J. Paso (cerca de la intersección con Rivadavia), con su hijo más pequeño dentro de él, con las luces de estacionamiento encendidas. Cuando regresó al auto, dos o tres minutos después, vio que en el asiento delantero del acompañante no estaba su bolso con sus pertenencias. Allí tenía guardado el celular, una tablet, y documentación importante, además de dinero en efectivo.
El pequeño que estaba dentro del auto le contó a su mama que vino rápidamente un hombre, que abrió la puerta del auto y que le dijo: “tu mamá me dijo que le llevara el bolso”. Es así como el ladrón se hizo de las cosas y se fugó por el frente de la escuela.
Este hecho sucedió a plena luz del día, en el momento en que la vereda de la escuela estaba colmada de niños, padres y docentes. Pero nadie se percató del movimiento del delincuente. (Fuente: La Vanguardia Sur)