El intendente Roberto Giubetich y su intendente no supo cómo resolver un conflicto que afecta a un sólo sector: el de recolección. Los trabajadores municipales desde la semana pasada piden mejoras laborales, como la entrega de indumentaria o que se regularice la situación con los camiones recolectores. Además suman los reclamos hacia el Jefe del área, con quien la relación es tensa. Pero, sin herramientas ejecutivas, el Intendente optó por arrojar a los medios de comunicación una bomba que podría significar un golpe durísimo al empleado municipal: la privatización del servicio. Lo grave es que el propio Jefe Comunal puso en agenda algo tan sensible como la privatización de un servicio público, cuando no pasó ni una semana del conflicto.
La idea de Cambiemos, de llevar todo a la órbita privada, parece querer bajar en Río Gallegos. La excusa que instaló Giubetich es que la ciudad no puede ser “rehén” (recién finalizando en octubre) de la situación de los residuos. Según manifestó el Intendente, está respaldado por una encuesta que realizaron, donde la gente se manifiesta a favor del servicio de recolección.