Mañana comienzan las inscripciones para “PRIMER GRADO”, actividad que por disposición del Consejo Provincial de Educación se realizará en un solo lugar, la EPP República de Guatemala y ni bien se propagó la noticia, los padres se acercaron para hacer la fila en busca de un asiento para sus hijos.
TNRG dialogó con una simpática abuela que accedió a brindarnos una crónica de lo que está sucediendo en las afuera del establecimiento educativo de Río Gallegos, entremezclado con su propia historia de vida.
Esta mujer explicaba de manera concisa lo que está sucediendo: “Bueno, somos padres que estamos haciendo la cola para los chicos. Hasta el momento hay 102 chicos inscriptos en la lista. Hay gente que se fue a dormir, porque se amanecieron y la escuela acá no nos presta baños, así que tenemos que ir a la estación de servicio, teniendo un buen gimnasio con baño”, se lamentó y prosiguió: “Hay muchos chicos que están afuera con los padres, vienen, los inscriben y cada tres horas toman asistencia. También vinieron los del CPE y dijeron que había vacantes para todos, que tenían que venir a hacer la cola, anotarse y nada más, más tarde irán a venir”, nuevamente.
Rápidamente, esta vecina tomó confianza y expresó que en realidad, ella es “abuela y estoy haciendo la cola para mi hija, desde ayer que está la gente, desde las 13 horas y muchos amanecieron”. Ella vino recién esta mañana: “porque me enteré, no por WhatsApp, ni esas cosas modernas, pero me enteré de las inscripciones, así que llamé por teléfono fijo, porque no tengo ese que manda mensajes (no uso esas cosas). Le avisé a mi hija y me vine para acá, a las 09.00 horas. Nos vinimos las dos a inscribir a la nena y a hacer cola. Ahora me quedé yo y mi hija se fue a atender a las nenas y vuelve a las 14.00 horas y se queda hasta las 20.00 horas y así nos vamos turnando hasta las 08.00 horas, que comienzan las inscripciones”, detalló.
No es la primera vez que esta abuela ayuda a sus hijos: “el año pasado fue para el jardín, pero vengo haciendo la cola hace rato, porque quiero que la anoten en el barrio, por los colectivos y todos eso, y como están los quilombos de la guita, que no pagan bien y todo eso, entonces prefiero que vaya en el barrio como fue su hermana, fueron mis hijos, que son grandes y una es policía. Todos fueron a una escuela común y le hizo bien todo el estudio, no es necesario tener una escuela de lujo para que ellos sean perfectos, mientras ella se ponga las pilas y estudie, van a salir perfectos, la educación está en la casa y en la de los abuelos”, y añadió: “entonces, le dije a mi hija que la mande a la escuela común, como la otra nena, que está a punto de pasar a tercer año. Yo le dije, para que vas a hacer tanto lio de ir al centro, con los quilombos que hay, prefiero la del barrio, porque las escuelas son lindas, están bien parquizadas, algunas están bien bonitas, todavía la gente las cuida en el Barrio Apap”.
Esta abuela busca la proximidad del establecimiento escolar a su domicilio y a su vida: “en el barrio está todo cerca, yo este año, la dejaba a mi nieta en el jardincito y me iba a costura y pintura en tela, y a las cinco, la paso a buscar, y ella está feliz porque siempre anda con la abuela. El año que viene la llevaré a primer grado y me iré al Centro de Jubilados”, al que concurre de 13 a 17 horas, y dijo de manera cómplice: “a mi nieta siempre le digo que las dos estamos estudiando”.