El 2018 va cerrando y con ello llegan los balances y propósitos. Para el Municipio fue uno de los años más duros, siendo el tercero de la gestión de Roberto Giubetich. Incluso el intendente estuvo ausente varias semanas, ya sea por problemas de salud como por “gestiones” en Buenos Aires. ¿Pero qué cosa marcaron a Río Gallegos por este año que cierra? En primer lugar las inundaciones. A comienzo de año se vivieron meses casi torrenciales, donde las precipitaciones marcaron el clima y con ello vinieron las inundaciones de calles. Pero no fueron las clásicas esquinas inundadas, sino que trajeron serios problemas. Las arterias principales estuvieron intransitables. Aunque lo más grave fueron las cientos de familias damnificadas, principalmente en barrios todavía en desarrollo, que terminaron refugiadas en gimnasios municipales debido a que sus casas también terminaron bajo agua. Fue uno de los problemas que puso en evidencia las principales falencias en la ciudad y en cuanto a su construcción general.
Por otra parte los constantes paros del SOEM pusieron en jaque al Municipio en su punto más flojo: la recolección de basura. Durante todo el año los basureros repletos de mugre fueron las postales clásicas de la capital, lo que generó el enojo de los ciudadanos ante la falta del servicio.
Quedaron en el tintero varias cosas de todos los días, como la cuestión de los perros sueltos -otro problema hace años - o los baches. El municipio tendrá mucho para trabajar para tratar de levantar la gestión de cara al 2019.