En un movimiento que termina de dinamitar la confianza de los vecinos en la fuerza, el Gobierno de Santa Cruz ejecutó un "enroque" que roza el absurdo. El desplazamiento del Comisario General Rego de la Superintendencia de Seguridad para entronizar a Gutiérrez —quien hasta hace horas comandaba el área de Administración, Planificación y Desarrollo— no es una renovación: es la rendición final de la operatividad ante la burocracia.
El triunfo del currículum de oficina
La trayectoria de Gutiérrez explica, por sí sola, el malestar que recorre los pasillos de las comisarías. No es un hombre de barro, sino de alfombra. Su carrera no se forjó persiguiendo delincuentes, sino siendo el secretario funcional de ex jefes de la policía, resguardado en la comodidad de los despachos céntricos. Antes de este salto al vacío operativo, su último refugio fue la Escuela de Policía, un paso que muchos leen como la antesala perfecta para quien prefiere la teoría de los libros antes que la crudeza de la calle.
Al poner a un "planificador" que creció a la sombra de los escritorios a cargo de la seguridad operativa, el mensaje es claro: importa más el control de los recursos que la resolución de los casos.
Efecto dominó: desconfianza y licencias cortadas
El caos en la cúpula generó una reacción química inmediata. El "enroque" obligó a que el Superintendente de Logística pasara a ocupar el área de Administración que dejó vacante Gutiérrez. Pero el síntoma más grave de la fractura interna se dio en Investigaciones: ante el avance de los "administrativos", el Superintendente de Investigaciones cortó automáticamente su licencia, regresando al servicio en un gesto que respira desconfianza y un intento desesperado por no dejar el área.
El precio de la inoperancia
Mientras los jerarcas policiales se acomodan los galones en oficinas climatizadas de Río Gallegos, la realidad escupe terror. El fantasma de los desaparecidos. En lo que va de enero de 2026, casos como los de Gabriel Mileca y Guillermo Gerónimo desnudan protocolos de búsqueda oxidados. ¿Qué puede aportar sobre rastrillajes en terreno alguien que hizo carrera redactando notas para sus jefes?
En Caleta Olivia, la emergencia municipal en el norte requiere botas en el suelo, no planificadores de escritorio y en Pico Truncado, casos de homicidio sin resolver.
El Ministerio del silencio
Nadie del gabinete de Claudio Vidal sale a explicar este descalabro. El Ministro de Seguridad, Pedro Prodromos, mantiene un silencio sepulcral mientras su área se desintegra. Santa Cruz hoy es una provincia donde se "planifica" mucho en los papeles, se gestiona la "caja" con precisión de contador, pero se protege poco en las veredas.
La gestión ha perdido el pulso de la calle, atrapada entre la inoperancia ministerial y una cúpula que parece más preocupada por los balances que por el llanto de las madres que aún buscan a sus hijos.