El Barrio 2 de Abril fue escenario este miércoles de un despliegue policial sin precedentes. No fue una recorrida de rutina: el Ministro Pedro Prodromos caminó los pasillos, subió las escaleras de los 50 edificios y supervisó un rastrillaje minucioso en busca de elementos vinculados al asesinato de Ulises Olima. Sin embargo, la noticia no fue solo el hallazgo de armamento, sino el crudo diagnóstico que el funcionario hizo frente a los vecinos y los medios.
Un mensaje sin anestesia
Lejos del lenguaje diplomático, Prodromos puso el foco en lo que sucede dentro de las paredes de cada departamento. "Los padres se quejan cuando pasan estas cosas, pero después es tarde", disparó, vinculando directamente la violencia callejera con la falta de autoridad en el hogar.
Para el Ministro, el Estado no puede solucionar lo que no se educa en casa. "El único culpable de lo que pasa en muchos de estos casos son los padres por descuidar a sus hijos. Después buscan responsables en la Justicia o el Gobierno, cuando los responsables son ellos", sentenció. Sus palabras buscaron desmitificar la impunidad de los grupos que atemorizan el sector, señalando que los responsables de la violencia "no son más de 15 o 20 que se hacen los guapos" mientras conviven bajo el mismo techo que sus familias.
Resultados del cerrojo operativo
El despliegue en el complejo habitacional arrojó pruebas contundentes para la investigación judicial, se halló una pistola "montada": Entre los rincones de los sectores comunes, la policía encontró una Bersa 9mm, cargada y lista para disparar. "Estaba sin seguro", detalló Prodromos, confirmando que el arma será peritada para determinar si fue la que terminó con la vida de Olima.
El Ministro, además reveló que el principal sospechoso eligió entregarse ante su cartera y no en una comisaría. "Me llamaron diciendo que esta persona se quería entregar ante el Ministro. Fuimos a buscarlo; estaba asustado", relató sobre el traslado del joven hacia la justicia.
Limpieza y control territorial
Además de lo estrictamente delictivo, el funcionario apuntó al abandono del entorno urbano como un factor que facilita el crimen. Prometió una "avanzada" para limpiar la mugre acumulada en el barrio, pero volvió a condicionar el éxito de las medidas a la acción de los residentes: "Ellos tienen que empezar a cuidar su barrio".
La jornada en el 2 de Abril dejó un mensaje claro: el Ministerio no solo busca armas y prófugos, sino que ha iniciado una batalla cultural contra la indiferencia familiar. "Es feo ver a los padres llorar cuando les matan a un hijo o cuando lo condenan a 15 años de cárcel", concluyó, dejando una frase que promete abrir un debate profundo en toda la zona norte.