CASO GARCIA
Viernes, 6 de febrero de 2026
Poblete y su equipo buscan la trilogía de una verdad que está a punto de explotar en Caleta
No es solo una comisión de investigadores; es el desembarco de la experiencia forense más probada de la provincia. El Comisario Luis Poblete, el hombre que descifró el rompecabezas del crimen de Marcela Chocobar, lidera hoy la búsqueda de la verdad en Caleta Olivia. Con un cráneo perforado por una bala y un cuerpo cuya identidad aún espera el sello oficial del ADN, la causa entra en su hora más oscura.
Hay investigaciones que se miden por el paso del tiempo y otras que se miden por la profundidad de sus huellas. La desaparición de Héctor "Pato" García, ocurrida aquel fatídico 8 de diciembre, parecía destinada al archivo del olvido hasta que el rigor técnico decidió intervenir. La llegada del Comisario Luis Poblete, quien lidera la comisión investigadora, desde Río Gallegos no solo ha inyectado profesionalismo a la causa, sino que ha traído consigo un mensaje implícito: en Santa Cruz, incluso los restos más silenciosos tienen una historia que contar.

El ADN de un investigador
Para entender por qué la llegada de Poblete ha generado un sismo en la instrucción, hay que recordar el caso de Marcela Chocobar. Allí, el comisario demostró que la justicia depende de la capacidad de leer la evidencia donde otros ven vacío.
Hoy, esa misma mirada se posa sobre los restos óseos hallados semanas atrás en un descampado. La confirmación de un impacto de bala en el cráneo ha transformado el escenario: ya no se busca solo a un desaparecido, se investiga una ejecución. Sin embargo, la justicia actúa con pies de plomo: aunque la comisión trabaja sobre varias hipótesis, aún no existe una confirmación oficial que vincule los restos con el vecino desaparecido o con otro de los expedientes de búsqueda activos en la región.

La ciencia contra la incertidumbre
El equipo de Poblete llegó con un doble propósito: reactivar la búsqueda de García e investigar la naturaleza del macabro hallazgo en el descampado. La labor ha sido quirúrgica, se realizó un registro minucioso en la vivienda de García para "hilar fino" y detectar pruebas biológicas que no fueron recolectadas inicialmente.
Mientras se aguardan los resultados genéticos definitivos (que suelen demorar más de 30 días), la comisión cruza datos y hasta que el ADN no hable, la identidad de la víctima del disparo permanece bajo un estricto resguardo judicial, ya que esta herramienta es vital para que investigadores puedan operar sin alertar a sospechosos, especialmente tras el hallazgo de la herida de arma de fuego.

La esperanza de la familia
Para Gisela García, hermana de "Pato", la figura de Poblete es el último dique de contención frente a la desesperanza. Ella, que ha caminado las calles denunciando la desidia inicial, ve en este equipo una voluntad técnica que no encontró anteriormente.
"Queremos creer en esta comisión. Estuve hablando con ellos y sé que van a investigar lo que antes no se hizo", ha expresado. Para la familia, el arribo de estos especialistas representa la posibilidad de saber, finalmente, si los restos hallados pertenecen a su hermano o si la búsqueda debe continuar por otros senderos.

Un caso que interpela a la comunidad
El despliegue en el Barrio 2 de Abril y otros puntos calientes deja claro que la investigación ya no es superficial. No se busca solo un cuerpo; se busca una mecánica criminal. En una ciudad que aguarda respuestas, la llegada de los especialistas que resolvieron el caso Chocobar es una advertencia: la verdad, tarde o temprano, termina por emerger de la tierra, aunque por ahora la ciencia mantenga su prudente silencio sobre a quién pertenecen esos restos.
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