La desidia estatal y la falta de criterio humano volvieron a quedar expuestas en las últimas horas tras el dramático testimonio de una vecina del barrio San Benito. La mujer, que se encuentra sola en su vivienda, sufrió un pico de presión alta con dolor de pecho, pero al comunicarse con el Hospital Regional Río Gallegos (HRRG) para solicitar una ambulancia, la respuesta fue una negativa rotunda.
Entre la salud y el cuidado de sus hijos
La gravedad del caso no solo radica en los síntomas físicos —que podrían indicar un riesgo cardíaco— sino en la situación familiar de la paciente. La vecina explicó al personal de salud que se encuentra a cargo de una bebé pequeña y de un niño con discapacidad, y que no cuenta con familiares ni red de contención en la ciudad que pueda asistirla o trasladarla.
"El médico no autorizó una ambulancia a mi casa sabiendo que tengo un nene con discapacidad y una bebé chiquita. No tengo con quién dejar a mis hijos porque estoy sola. Estoy en la cama con dolor de pecho y no puedo levantarme", relató la mujer en un mensaje que rápidamente despertó la indignación de la comunidad.
¿Qué es una urgencia?
Según el relato de la damnificada, la justificación de los profesionales del hospital fue que su cuadro "no representaba una urgencia" para el despacho de una unidad móvil. Sin embargo, para una persona con antecedentes o síntomas de hipertensión, el dolor de pecho es una señal de alerta roja que requiere atención inmediata.
La vecina, envuelta en angustia y tristeza, manifestó su impotencia ante un sistema que parece ignorar las realidades de las madres que crían solas: "No puedo atender a mis hijos porque no puedo levantarme, me siento muy mal".
Hasta el momento, no hubo una respuesta oficial por parte de las autoridades sanitarias ni de la cartera de salud provincial ante este pedido de auxilio que, afortunadamente, no terminó en tragedia pero que deja al descubierto la vulnerabilidad de los vecinos de los barrios periféricos.