En la era de la política de pantallas y algoritmos, la última jugada digital en Santa Cruz lleva el sello de la estética libertaria. El protagonista es Jairo Guzmán, quien en los últimos días encendió las redes sociales con una agresiva campaña de videos diarios donde busca despojarse de su traje de funcionario público para mostrarse en una faceta extrema de vulnerabilidad y resiliencia.
En sus publicaciones en primera persona, Guzmán apela al manual del "trabajador común". Sin embargo, lo que sacudió el tablero político local es la crudeza de su confesión: el referente de la juventud libertaria asegura que "la mala suerte lo persiguió" en sus proyectos privados y afirma, sin rodeos, que "presenta quiebra". Un relato de asfixia económica que busca empatizar directamente con el comerciante y el vecino de a pie que la pelea día a día en la provincia.
La épica de la quiebra y la salida en "equipo"
Lejos de quedarse en el lamento, el guion audiovisual de Guzmán muta rápidamente hacia la épica del sobreviviente. En sus piezas diarias, asegura que a pesar de la crisis y las deudas, está decidido a "sacar la provincia adelante" junto a su equipo de trabajo.
Este discurso no es casual. Encaja a la perfección con la narrativa del "héroe privado" que sufre los avatares del sistema pero no se rinde, un eje discursivo que La Libertad Avanza explota a nivel nacional pero que ahora Guzmán busca provincializar y encarnar en Santa Cruz.
Entre líneas: Las "otras" intenciones de Guzmán
Aunque el formato intente venderse como un diario íntimo o un canal de desahogo de un ciudadano común, en el plano político local nadie cree en la espontaneidad de un video diario. Que un referente con línea directa con el Gobierno Nacional y caja institucional dedique tanto despliegue a un contenido diario enfocado netamente en el territorio enciende las alarmas.
Para el mundillo político de Río Gallegos, la jugada es nítida: Guzmán está construyendo marca personal y midiendo el terreno. Al bajarse del pedestal de la gestión y mostrarse "golpeado por la realidad", intenta limpiar su imagen (golpeada por polémicas previas y el humor social ante el ajuste) y plantar la semilla de un proyecto electoral propio.
La pregunta que queda flotando en las redes y en los pasillos políticos es si la ciudadanía adoptará este perfil de "trabajador en quiebra" como algo genuino o si terminará penalizando una estrategia que, por su alta frecuencia y producción, corre el riesgo de sonar sobreactuada. Mientras tanto, el libertario sigue sumando reproducciones y reinstalándose en la discusión provincial.