Informe especial
Sábado, 18 de julio de 2026
La trampa de los adicionales: el blindaje legal que sostiene el reclamo policial
Un informe elevado en Río Gallegos ratifica que la reglamentación ampara el derecho del personal en medida de fuerza a realizar tareas adicionales. En el norte, las bases denuncian asfixia económica y privilegios para jefes.
A pesar de las rigurosas estrategias de desgaste y las presiones cruzadas ejercidas desde la cúpula de la fuerza, el frente de policías autoconvocados en la provincia de Santa Cruz se mantiene sólido. Un audio interno dejó en evidencia el último intento de disciplinamiento ejecutado en la Zona Norte: prohibir de forma total los servicios adicionales para asfixiar financieramente a los agentes en reclamo. Sin embargo, el tiro salió por la culata. La cohesión del sector sigue intacta y el número de efectivos que optó por levantar la medida para volver a trabajar es ínfimo en comparación con la masa que sostiene firmemente la protesta.

El conflicto no solo expone una marcada disparidad de criterios entre las conducciones regionales, sino que destapó un trasfondo de deudas millonarias del Estado, el rastro de una cuenta bancaria específica y manejos discrecionales de cupos que indignan a las bases.

Río Gallegos
Iniciando el recorrido provincial, en la capital santacruceña la postura local blindó el reclamo de los uniformados. El jefe de Policía Adicional de Río Gallegos elevó un informe técnico contundente a la Jefatura —calificado internamente como un "misil"— donde ratificó que los efectivos bajo medidas de fuerza están plenamente autorizados a seguir realizando adicionales.

La urgencia de proteger este derecho es extrema debido a la crítica realidad económica del sector. En Río Gallegos, la gran mayoría de los adicionales se prestan en entes públicos (como el Hospital Regional o diversos ministerios), un ámbito donde el Estado provincial mantiene una devaluación y deuda acumulada con la fuerza que superaría los 250 millones de pesos.

La situación para el efectivo del sur es de un desgaste absoluto: mientras se desloma trabajando para generar, por ejemplo, un millón de pesos en adicionales, termina cobrando apenas unos 300 mil pesos debido a los retrasos crónicos de entre tres y cuatro meses que arrastra el sector público. Por este motivo, el escrito elevado buscó garantizar que no se les quitara la posibilidad de seguir trabajando en los pocos espacios disponibles para amortiguar el impacto.

Zona Norte
La estrategia en la Zona Norte, comandada desde Caleta Olivia, fue diametralmente opuesta. Allí se dictó una prohibición total de los adicionales para cualquiera que estuviera plegado a la protesta, una decisión que los agentes denuncian como una medida de asfixia carente de "fundamento legal y legítimo".

A diferencia del sur, en el norte predomina la contratación por parte de comercios y empresas privadas que pagan al día, mes a mes. Esto hace que las horas extra representen para muchos agentes hasta el doble de su salario básico, convirtiéndose en un ingreso vital para la subsistencia familiar.

Sin embargo, la medida restrictiva destapó una fuerte polémica sobre la ética y la moral en el reparto de estos servicios. Según denuncian los propios efectivos, los adicionales en la Zona Norte están centralizados por una jefa que aprovecha la situación de crisis para asignarse cupos y beneficiar discrecionalmente a la cúpula, repartiendo las horas extra principalmente entre comisarios y subcomisarios, algo que está prohibido.
Mientras las bases sufren la prohibición y el ajuste, los altos mandos usufructúan el sistema.

¿Qué pasa con los fondos cuando las empresas pagan?
Una de las mayores indignaciones de las bases policiales radica en que el dinero de los adicionales no sale de las arcas generales del Estado ni depende del presupuesto provincial para su generación. La propia reglamentación interna estipula un mecanismo administrativo muy estricto sobre el destino de esos fondos.

Depósito obligatorio en cuenta especial
El Artículo 4to de la normativa determina que todos los fondos provenientes de las solicitudes de servicios (ya sean de empresas privadas, particulares o entes públicos) deben depositarse de forma directa en la Cuenta Corriente Nro. 72-2193/3 habilitada en el Banco de la Provincia de Santa Cruz, denominada exclusivamente para el servicio de "Policía Adicional".

Plazo de 72 horas
Al firmar el "Acta Contrato", el usuario privado o contratante se compromete a depositar el importe total del servicio dentro de las 72 horas posteriores a la finalización del mismo.

El circuito de liquidación
Una vez que el dinero ingresa a esa cuenta bancaria especial, la sección Contaduría de Administración debe procesar esos fondos depositados por los privados para abonárselos directamente a los efectivos entre los días 10 y 15 de cada mes.

Este circuito normativo es el que termina de desnudar las irregularidades en la provincia, que deja como interrogante: ¿Quien se queda con los intereses de los depósitos?.

En la Zona Norte, como las empresas privadas depositan el dinero a las 72 horas, los fondos están físicamente disponibles en el banco. Por ende, la decisión de la jefa regional de bloquear los adicionales a las bases no responde a una falta de presupuesto, sino a una estrategia de asfixia deliberada, mientras utiliza ese dinero fresco para beneficiar con cupos a comisarios y subcomisarios.

En Río Gallegos, en cambio, es el propio Estado provincial el que incumple los contratos al no transferir los fondos a la cuenta especial, transformándose en un moroso que generaría el agujero de los 250 millones de pesos.

El Blindaje Legal
Para sepultar la validez de las sanciones aplicadas en el norte provincial, el escrito formal que se elevó en Río Gallegos se basó estrictamente en la letra chica de la Disposición Nro. 001-"J"/92, la reglamentación interna que regula estas tareas en Santa Cruz. El análisis técnico-legal destruye el argumento de la Jefatura mediante tres fundamentos clave:

Vacío de prohibición en la norma
En ningún artículo de la reglamentación vigente se estipula que el personal que se encuentre bajo medidas de fuerza o autoconvocado pierda el derecho a realizar adicionales. Bajo el principio constitucional de que "lo que no está prohibido, está permitido", la restricción impuesta en Caleta Olivia es completamente ilegal.

No es un servicio estatal esencial
El texto normativo deja en claro que el Servicio de Policía Adicional no forma parte de las funciones esenciales, obligatorias u ordinarias del Estado. Está definido explícitamente como una "vigilancia particular" destinada al beneficio de privados o reparticiones que lo peticionen. Al no ser una carga pública institucional, la retención de servicios ordinarios no tiene por qué afectar esta actividad.

Naturaleza contractual y privada
La norma exige la firma obligatoria de un "Acta Contrato de Servicio" entre el usuario solicitante y la fuerza. Es un canal de contratación voluntario donde el privado paga de su propio bolsillo y el Estado no sufre ningún tipo de erogación. Por lo tanto, prohibirle al policía de a pie asistir a un comercio que le paga al día constituye un cercenamiento arbitrario de su derecho al trabajo.

La avanzada de la Jefatura en el norte no logró atomizar el reclamo. Al contrario, la combinación entre la millonaria deuda estatal en el sur y el escandaloso manejo selectivo de los adicionales privados en el norte terminó por unificar el malestar de las bases. El sector autoconvocados, lejos de debilitarse, demostró que mantiene el grueso de sus filas firmes y unificadas en todo el territorio provincial.
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