El reloj de la sala marcaba la hora exacta de la audiencia, pero el expediente arrastraba un retraso de un año. Durante la apertura de la sesión, en el debate quedó formalmente explicado por qué se suspendieron las fechas de debate fijadas con anterioridad, echando luz sobre un proceso signado por la intermitencia donde las convocatorias judiciales parecieron un horizonte móvil.
El historial de la causa revelaba una sucesión de reprogramaciones procesales. La primera citación para el juicio se había dispuesto el 18 de diciembre de 2025, pero fue modificada tiempo después. Las notificaciones sobre la providencia de prueba sufrieron meses de rezago hasta materializarse el 12 de marzo de 2025, y los plazos continuaron estirándose con una ampliación fijada para el 6 de enero de 2026.
La tensión alcanzó su punto crítico cuando la defensa, a solo dos días de la fecha prevista para el inicio de las audiencias, irrumpió con un paquete de medidas de prueba calificadas como “urgentes”: pericias informáticas e informes psicológicos y psiquiátricos. La solicitud a contrarreloj puso al tribunal ante la encrucijada de decretar una nueva suspensión o forzar la maquinaria judicial para reordenar la agenda de los peritos sobre la marcha.
Durante la audiencia, la magistrada tomó la palabra con tono firme para remarcar la irregularidad de la situación. Le recordó al letrado defensor que había dispuesto de más de un año con el expediente a su disposición para formular los pedidos correspondientes, y que su accionar extemporáneo terminó afectando la labor de los peritos y los derechos de otros ciudadanos que esperaban el avance de sus propias causas.
Sin embargo, aplicando un criterio de amplitud probatoria y con el fin de salvaguardar las garantías del imputado, el tribunal dispuso la incorporación de los informes por lectura.
Tras el llamado a la reflexión por parte de la jueza, el abogado defensor tomó la palabra para asumir la responsabilidad: “No. Respecto de eso, agradezco que se hayan hecho lugar a la medida de prueba, pero fue la única que se introdujo durante todo este tiempo. Se cerca del debate también se van a ir a unas cuestiones y sí reconozco y pido disculpas de que somos un poco de la tardanza. Nada más, gracias.”
Tras la admisión del letrado y el severo apercibimiento de la magistratura, la secretaria dio lectura a las actuaciones para dar inicio formal al debate oral.