"Sentía que las puertas se cerraban"
Lunes, 9 de febrero de 2026
El dolor y la nueva esperanza de Gisella Cruz a dos meses de la desaparción de su hermano
En una entrevista con TN Río Gallegos, Gisella Cruz compartió el desgarrador proceso que atraviesa desde la desaparición de Mario Cesar García. Tras semanas de golpear puertas y sentirse ignorada, asegura que hoy, por primera vez, siente que su voz tiene eco en la investigación.
Sesenta días han pasado desde que la vida de Gisella Cruz a cambió para siempre. Dos meses de una búsqueda que no solo ha sido física, recorriendo campos y calles, sino también una lucha emocional contra un sistema que, por momentos, la hizo sentir invisible. En diálogo con TN Río Gallegos, la hermana de "Pato" García abrió su corazón sobre el peso de llevar adelante una causa que parece volverse más compleja con cada hora que pasa.

El laberinto de la desesperanza

Hasta hace muy poco, el panorama para Gisella era desolador. El paso del tiempo, lejos de traer respuestas, solo aumentaba la sensación de encierro. "Estaba desesperanzada, pensando que ya no podía hacer nada más porque nadie me estaba escuchando", confesó, describiendo esos días como un camino donde "cada puerta que tocaba se cerraba y cada lugar al que iba parecía más angosto".

Esa soledad institucional la llevó a un pensamiento oscuro pero recurrente en casos de desapariciones de larga data: la resignación de que esta sería una batalla sin final. "Estaba pensando que iba a tener esta lucha por muchos años sin ninguna respuesta", relató, reflejando el agotamiento de quien siente que el mundo sigue girando mientras su familia permanece detenida en el 8 de diciembre.
El cambio: Sentirse escuchada

Sin embargo, el clima anímico de Gisella dio un giro con el cambio en la dirección de la búsqueda. Más allá de los tecnicismos judiciales, lo que ella destaca es el factor humano y la validación de sus dudas. Para una hermana que vive el caso con la intensidad del vínculo de sangre, el hecho de ser escuchada fue la primera señal de alivio en semanas.

"Yo sí veo que se está trabajando y te escuchan cuando tenés alguna duda o en cuanto a versiones o líneas de investigación que a uno le preocupaban", explicó Gisella.

Ese cambio en el trato —pasar de la demora burocrática a la acción rápida— fue lo que le permitió volver a creer. "Antes daba algún testigo y se tardaba mucho en pedirlo... ellos lo extendían un poco más. Ahora, si se actúa, se hace rápido", comparó, marcando cómo la celeridad de los investigadores actuales impacta directamente en su paz mental.

Una luz al final de los 60 días

A pesar del dolor que conlleva cada jornada sin su hermano, Gisella hoy se para desde otro lugar. La resignación que sentía semanas atrás ha dado paso a una expectativa cauta pero firme. La posibilidad de tener certezas, sean cuales fueren, es lo que hoy la mantiene en pie.

"Hoy, a dos meses, creo que puedo llegar a tener algún tipo de respuesta", sentenció hacia el final de la entrevista. Su testimonio no es solo el de una denunciante, sino el de una hermana que ha aprendido a navegar el sistema, a exigir tiempos razonables y a no permitir que el nombre de Mario García caiga en el olvido.

La lucha de Gisella continúa, pero ya no en la soledad de aquel "lugar angosto" del principio, sino con la convicción de que la verdad está, finalmente, un poco más cerca.
Copyright ©2009 | www.TnRioGallegos.com
Todos los derechos reservados
Redacción: tnriogallegos@gmail.com
DESARROLADO POR:
www.chamigonet.com.ar