La desidia oficial y la falta de respuestas han tocado un límite crítico en la comunidad educativa de la Escuela Provincial EPP N° 10. Lo que comenzó como un violento choque vehicular contra el frente del establecimiento sobre la calle Inmigrantes, se ha transformado en un verdadero símbolo del abandono edilicio: un boquete abierto de par en par que, tras más de diez días, sigue sin una solución real ni un plan de obra concreto.
El estado del edificio es alarmante. La abertura provocada por el impacto apenas fue cubierta con chapas de madera y tirantes improvisados que resultan absolutamente inútiles para contener las inclemencias del clima patagónico.
A este severo daño estructural se le suma un agravante insostenible: el colegio no cuenta con servicio de calefacción, convirtiendo las aulas en auténticas heladeras donde alumnos, docentes y personal directivo deben desarrollar sus jornadas diarias.
A pesar de las condiciones deplorables y los riesgos evidentes para la salud, la bajada de línea institucional ha sido mantener el dictado de clases a toda costa. Esta situación ha desatado una ola de indignación entre los padres y tutores, quienes denuncian que la inacción del Consejo Provincial de Educación (CPE) expone diariamente a los menores a temperaturas extremas e insalubres.
“Es una falta de respeto y una negligencia total hacia nuestros hijos. No se puede dictar clases en un edificio roto y congelado”, manifestaron familias, exigiendo la presencia inmediata del Ministerio de Gobierno y del CPE con una solución integral que devuelva condiciones dignas e higiénicas al establecimiento. Mientras tanto, la postal del boquete sobre la calle Inmigrantes sigue siendo el reflejo de un problema grave que nadie resuelve.