En el marco de las audiencias del debate oral y público que se sigue contra José Luis Cabrera por el homicidio del empresario Nelson Romero, la exposición de la prueba técnica fílmica y financiera se convirtió en un eje determinante para la acusación. A través del análisis detallado de las cámaras de seguridad y el entrecruzamiento de datos bancarios, los investigadores reconstruyeron la secuencia que va desde la última vez que se vio con vida a la víctima hasta los movimientos ejecutados con sus cuentas digitales.
La reconstrucción comenzó con las secuencias captadas desde la tarde del 19 de agosto de 2024, momento en que Romero se retiró de su firma comercial a bordo de su camioneta Ford Ranger blanca. Los registros de los domos del municipio y cámaras particulares permitieron trazar la ruta del rodado hacia la zona de la autovía, el barrio Forestal y la Ruta Nacional N.º 3, captando además maniobras sospechosas y cambios de posición de los ocupantes en el interior de la cabina.
De acuerdo con el testimonio de los efectivos a cargo del relevamiento, el vehículo terminó estacionado en el barrio 366. Las imágenes mostraron que a las 06:09 de la mañana siguiente, un hombre de contextura delgada, ataviado con uniforme militar y una mochila en la espalda, operó el cierre centralizado de la camioneta y se alejó a pie de la zona.
A la par del recorrido territorial, la investigación sacó a la luz una serie de movimientos de dinero concretados mientras la víctima permanecía desaparecida. Desde la cuenta de Mercado Pago de Romero se registraron cuatro transferencias consecutivas y una operación de pago con tarjeta de crédito por un monto de 1.800.430,30 pesos.
El destino de los fondos fue la compra de un teléfono celular promocionado en redes sociales; durante la transacción, el comprador facilitó un número telefónico de contacto que las pericias vincularon de manera directa con Cabrera, cerrando el círculo de evidencias presentado en la sala.