Juicio por el crimen de Nelson Romero
Miércoles, 2 de septiembre de 2026
Sin fisuras ni coartada: la Fiscalía pulverizó la versión de Cabrera y pidió perpetua
El Ministerio Público Fiscal a cargo de la Dra, Verónica Zuvic, desarmó la estrategia de la defensa, detalló las pruebas científicas y solicitó la pena máxima para José Daniel Cabrera.
La acusación no dejó fisuras. En una jornada bisagra del debate oral y público por el crimen del empresario Nelson Ariel Romero, el Ministerio Público Fiscal, a cargo de la Dra. Verónica Zuvic, presentó un alegato demoledor en el que descartó de plano cada una de las hipótesis defensivas y solicitó la pena de prisión perpetua para José Daniel Cabrera por el delito de homicidio agravado criminis causa y por el uso de arma de fuego.

Para la representación fiscal, la culpabilidad del ex efectivo del Ejército quedó plenamente acreditada tras reconstruir un plan premeditado donde la muerte fue la herramienta ejecutada para robarle a la víctima y garantizar la impunidad.

La reconstrucción fiscal situó el inicio de la secuencia la noche del 19 de agosto, cuando Romero salió de su empresa en su camioneta Ford Ranger blanca junto a su perro bulldog francés.

A las 20:02 hs, el vehículo se detuvo sobre la calle México, momento en que las cámaras registraron a Cabrera caminando a su encuentro. Apenas 18 minutos después, en la calle 15 y frente a la Escuela de Policía, se observaron movimientos dentro del habitáculo y dos destellos lumínicos compatibles con disparos de arma de fuego. La autopsia determinó que Romero murió de forma inmediata por una hemorragia cerebral irreversible provocada por proyectil de arma de fuego, sin presentar un solo signo de defensa o lucha, desarmando de raíz la idea de una pelea casual.

La solidez del alegato se sostuvo en cinco fuentes de prueba independientes: los registros en video del recorrido y del sospechoso vistiendo uniforme militar; el impacto simultáneo de los celulares en las mismas antenas de telefonía; las transferencias por $1.000.000 de pesos realizadas desde la cuenta de Mercado Pago de la víctima para comprar un iPhone 15 Pro que Cabrera negociaba bajo un perfil falso; las declaraciones de compañeros de guardia a quienes el imputado les ofreció vender los ostentosos anillos de oro de Romero; y los peritajes del Laboratorio Regional Forense que hallaron sangre del empresario en la ropa del acusado, en la llave del rodado y en la pistola Bersa incautada.

Sobre este último punto, la fiscalía tildó de “inviable y de ficción” la teoría de una prueba implantada, recordando que la sangre en el arma fue detectada tres días antes de que el cuerpo fuera hallado enterrado en el barrio Aires Argentino.

Supuesto abuso sexual
En el tramo más contundente de la exposición, la fiscalía desestimó categóricamente la denuncia por supuesto abuso sexual que Cabrera presentó meses después de su procesamiento para justificar su accionar.

La acusación expuso las abiertas incongruencias del imputado, quien en su primera indagatoria afirmó no conocer a Romero y haber encontrado la camioneta abandonada, para luego cambiar radicalmente su versión.

Los peritajes psicológicos practicados al acusado resultaron determinantes al concluir que no presentaba secuelas, trauma de índole sexual ni sintomatología compatible con relaciones de sometimiento, despojando de todo sustento a la estrategia defensiva.

Con la evidencia científica sobre la mesa y tras remarcar el desprecio por la vida humana desplegado por el acusado, la fiscalía dio por cerrada su argumentación solicitando que Cabrera reciba la pena máxima del Código Penal, prisión perpetua.
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