Río Gallegos
Sábado, 7 de noviembre de 2026
Robo: un arsenal de armas y municiones en manos de los delincuentes
Un audaz robo en la madrugada dejó a una banda criminal con diez armas de fuego y un centenar de municiones de punta hueca tras saquear un comercio céntrico, desatando una investigación de urgencia que revive el sombrío antecedente del histórico ro
La tranquilidad del amanecer céntrico se quebró de manera abrupta al quedar al descubierto una de las incursiones delictivas más inquietantes de los últimos tiempos, un golpe de precisión que retrotrae de inmediato a la memoria colectiva los fantasmas de aquellos recordados robos a coleccionistas privados que mantuvieron en vilo a toda la región. Bajo el amparo de la oscuridad nocturna, una banda de delincuentes perpetró un escalamiento sobre los accesos de un tradicional comercio de artículos de caza y pesca emplazado en la principal avenida de la ciudad.

Tras violentar y destrozar una ventana lateral, los malvivientes neutralizaron las defensas del local para alzarse con un botín de extrema peligrosidad institucional: diez armas de fuego de grueso calibre y un centenar de proyectiles de punta hueca diseñados para maximizar el daño balístico.

El descubrimiento se materializó en las primeras horas de la mañana, cuando el propietario arribó al establecimiento comercial y advirtió el escenario de destrucción y vitrinas vacías. La magnitud del delito desató de manera inmediata un estado de alerta roja en los mandos de seguridad, no solo por la audacia del ingreso, sino por la naturaleza letal de las piezas sustraídas.

El inventario criminal comprende un devastador poder de fuego compuesto por ocho pistolas semiautomáticas de última generación y dos revólveres de alta potencia, cuyas características individuales constan formalmente en los registros de la investigación:

Dos pistolas Bersa Thunder 380 Combat Plus (calibre .380 ACP, números de serie N01887 y P22508)

Una pistola Bersa TPR9C (calibre 9 mm Parabellum, serie N78364)

Dos pistolas Bersa BP9CC (calibre 9 mm Parabellum, series P09992 y P31205)

Tres pistolas Bersa TPR9 (calibre 9 mm Parabellum, series P19070, P09992 y P37878)

Un revólver de doble acción Taurus 96 (calibre .22 Largo Rifle, serie AGH331329)

Un revólver de doble acción Taurus 82 (calibre .38 Smith & Wesson Special, serie IN989249)

Dos cajas completas de municiones de punta hueca de 9 mm con cincuenta proyectiles cada una.

Este nuevo suceso delictivo opera como un doloroso y peligroso déjà vu en las crónicas policiales locales, reabriendo las heridas de aquel estrepitoso golpe perpetrado años atrás en la residencia de un coleccionista particular, donde una organización desvalijó una histórica colección de más de cincuenta armas de fuego.

Aunque la cifra de unidades sustraídas difiere cuantitativamente, el impacto táctico y la facilidad con la que este arsenal pesado recala en el mercado negro reactivan el temor latente de que las calles queden a merced de armamento pesado circulando sin control.

Ante este escenario de máxima tensión, la respuesta institucional no se hizo esperar: la plana mayor de la fuerza provincial, los peritos forenses de la División Gabinete Criminalístico y las máximas autoridades del fuero penal se constituyeron de urgencia en la escena del crimen.

Con un despliegue riguroso que abarca el levantamiento de rastros, huellas dactilares y el análisis minucioso de cámaras de seguridad públicas y privadas del sector céntrico, los investigadores ejecutan un cerrojo operativo.

Es una carrera contrarreloj sin tregua para desarticular a la banda y secuestrar el armamento antes de que comience a escribir capítulos trágicos en las calles de la ciudad.
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