El dolor y la impotencia se convirtieron en un grito colectivo que resonó con fuerza en las calles de Las Heras. Con pancartas, pedidos desesperados y acompañados por vecinos que se sumaron al reclamo, la marcha pacífica convocada por la familia de Martina Ríos avanzó directamente hasta las puertas del juzgado local para exigir respuestas concretas a los magistrados.
En una entrevista exclusiva brindada a La Otra Mirada, que se emite por Radio Urbana 94.1, Cintia Fernández, mamá de Martina —la joven que perdió la vida tras un incendio intencional en su vivienda—, había anticipado el clamor de una comunidad entera que hoy exige celeridad en la causa. Sin embargo, la movilización dejó en evidencia el hartazgo ante la falta de avances procesales y la libertad del señalados como responsable directos del hecho.
Un proceso judicial marcado por la desidia
A pesar de que los peritajes de criminalística determinaron desde el primer momento que el incendio fue intencional y provocado en la planta baja de la vivienda, el principal sospechoso —ex pareja de la víctima— continúa en libertad. La falta de acceso oportuno al expediente por parte de la madre y la demora en la toma de declaraciones testimoniales claves han profundizado el desconcierto y la desconfianza hacia el sistema judicial.
Durante sus declaraciones, Cintia expresó con profundo dolor: “Lo que sí está claro es que murió mi hija y no murió de manera natural; murió porque otra persona que estaba en el domicilio inició un foco ígneo, y esta persona nunca, jamás, intentó ayudarla”.
La madre de Martina también denunció la falta de empatía por parte de los funcionarios judiciales, quienes escudan la inacción en la sobrecarga laboral de los tribunales mientras el principal acusado transita en libertad.
“Entiendo que hay un montón de cosas de peritajes y análisis, pero mi hija fue asesinada por una persona que inició un foco ígneo, y él debería estar detenido esperando este proceso”, sentenció firmemente.
Asimismo, cuestionó la nula respuesta institucional ante la gravedad de los hechos y la vulneración del dolor familiar: “La justicia está dando un mensaje pésimo para toda la gente y un mensaje que da mucho miedo… Total las personas siguen como si nada, nadie toma ningún tipo de justicia en esto, y no está bueno”.
Sobre la falta de celeridad, agregó con indignación: “Entiendo que hay otras cosas, o sea, no es que mi hija sea lo único que pasó en el pueblo… pero sí creo que es una causa que tenía una importancia a la que había que darle alguna relevancia, sobre todo porque las primeras horas después del hecho son las más importantes para recolectar pruebas, para las pericias, para todo”.
El recuerdo de Martina
La memoria de la joven sigue más viva que nunca en su familia y en la comunidad. Este próximo domingo, día en que Martina cumpliría 23 años, se realizará una suelta de globos de color rosa y se llevarán velitas en su honor en la plaza, transformando el dolor en un abrazo colectivo.
Además, Cintia lamentó los actos de hostigamiento hacia los pedidos de justicia de la familia y el vandalismo contra los carteles colocados en la localidad: “Me avisaron que la familia de él andaba rompiendo y despegando todos los carteles… Obviamente la familia de él es una familia conocida, de las malas lenguas como se dice en los pueblos”.
El reclamo frente al juzgado expuso la profunda brecha entre el dolor de una familia devastada y la lentitud de una justicia que parece dar la espalda a las demandas de seguridad y equidad de género. Mientras las pericias continúan su curso administrativo, la comunidad de Las Heras se mantiene en alerta, demostrando que el pedido de justicia no se acallará hasta obtener respuestas reales.