La saturación de las dependencias policiales en la capital santacruceña ha cruzado un límite peligroso. Lo que deberían ser lugares de tránsito transitorio se han transformado en "cárceles de barrio" donde conviven condenados por delitos graves en condiciones de insalubridad extrema.
Alerta sanitaria
La situación más crítica se registra actualmente en la Comisaría Quinta, donde familiares de los detenidos confirmaron un brote de sarna entre los internos. Esta enfermedad, altamente contagiosa, es el resultado directo del hacinamiento y la falta de ventilación en celdas que jamás fueron diseñadas para el alojamiento prolongado.
En esta dependencia, la precariedad sanitaria convive con la peligrosidad: allí se encuentran alojados individuos con causas de extrema gravedad, como M. A. M. (Abuso Sexual), J. V. (Femicidio en grado de tentativa) y G. C. (Tentativa de homicidio). La presencia de estas patologías no solo vulnera la integridad de los detenidos, sino que pone en riesgo directo al personal policial que debe cumplir tareas de custodia sin los elementos de bioseguridad adecuados.
El sistema "depósito"
Un principio básico del sistema penitenciario establece que las comisarías no son centros de detención permanente. Su función legal es estrictamente de tránsito para detenciones preventivas de pocas horas o días. Sin embargo, el relevamiento de datos en Río Gallegos muestra una realidad opuesta:
Sentencias firmes: Gran parte de los alojados en las Comisarías Primera, Segunda, Cuarta y Séptima ya ostentan el estado de CONDENADOS por la Cámara Criminal, pero siguen ocupando calabozos policiales por falta de plazas en las cárceles provinciales.
Delitos de extrema gravedad: El grueso de la población carcelaria en estas seccionales está compuesto por sujetos con penas por Abuso Sexual con Acceso Carnal, Corrupción de Menores y Robo Calificado.
Estadías prolongadas: Existen casos alarmantes como los de C. R. o G. S., cuyos ingresos datan de febrero y abril de 2023. Llevan años viviendo en una comisaría, privándolos de las condiciones de tratamiento y rehabilitación que solo una unidad penitenciaria adecuada puede brindar.
Radiografía del colapso por dependencia
El mapa de la saturación en la ciudad se distribuye de la siguiente manera:
Comisaría Primera (13 detenidos): Casos de abuso sexual agravado y reducción a la servidumbre.
Comisaría Segunda (12 detenidos): Convivencia entre condenados por abusos y procesados por robos calificados.
Comisaría Cuarta (11 detenidos): Concentración crítica de condenados por delitos contra la integridad sexual.
Comisaría Séptima (9 detenidos): Población penal por abuso sexual y robos con armas.
Comisaría Quinta: Foco de alarma sanitaria por brote de sarna en internos por delitos de sangre.
Una amenaza a la Seguridad Ciudadana
Este escenario no solo afecta a los muros hacia adentro, sino que impacta directamente en la seguridad de los vecinos de Río Gallegos. El hecho de que la Policía Provincial deba detraer recursos, patrulleros y personal para gestionar crisis sanitarias y custodiar presos de larga data, debilita la prevención del delito en las calles.
La falta de inversión en el Servicio Penitenciario Provincial ha forzado la creación de estas "cárceles de barrio". Mientras el Gobierno no garantice plazas carcelarias acordes, la degradación de la función policial y el riesgo de motines o contagios masivos seguirán siendo una bomba de tiempo en el corazón de nuestras comisarías.