Lo que inició como una reunión entre conocidas terminó en una escena de sadismo y violencia extrema. Una joven fue emboscada en una habitación a oscuras por tres menores de edad —identificadas como Camila S., Morena y Nerea M.— quienes, bajo los efectos de sustancias, la sometieron a horas de tortura física y psicológica.
El relato de la pesadilla
Según el informe médico y la denuncia policial, la víctima presenta quemaduras de cigarrillo en diversas partes del cuerpo, golpes contundentes en el rostro y el pecho, y una fractura en el tabique nasal. La violencia trascendió lo físico: las agresoras la obligaron a beber agua del inodoro mientras le arrojaban cenizas, en un claro acto de degradación.
La joven logró salvar su vida gracias a la intervención providencial de un hombre cuya identidad se mantiene bajo reserva, quien intercedió mientras las atacantes intentaban continuar la agresión incluso durante la huida de la víctima.
Traición y amenazas
El caso genera especial indignación debido al vínculo de confianza previo. Nerea M., una de las señaladas, era tratada como "una hija más" en la casa de la víctima. "Comía en nuestra mesa y se vestía con nuestra ropa", señalaron familiares, quienes además denunciaron que las menores amenazaron con asesinar a la madre de la joven si esta contaba lo sucedido.
"Podría estar visitándola en el cementerio": El reclamo de la familia
En declaraciones exclusivas a TN Rio Gallegos, la hermana de la víctima expresó el dolor y la impotencia que atraviesa la familia ante la libertad de las implicadas por su condición de menores:
"Me gustaría que se haga justicia. Que los responsables de las tres menores respondan ante la justicia como corresponde. Que el organismo de Niñez actúe, ya que casos como estas familias hay millones. Estamos hablando de menores en entornos de drogas, en los cuales las tutoras hacen la vista gorda y dejan a los hijos a la deriva".
La familia enfatizó la peligrosidad de la impunidad en estos casos:
"No queremos que esto quede impune y que estas menores se sigan sintiendo con el poder de arrebatarle la vida a alguien. Gracias a Dios a mi hermana la tengo sentada en la mesa, pero podría estar visitándola en el cementerio. Esto no puede quedar así".
Actualmente, la familia cuenta con el certificado médico y la denuncia realizada el pasado sábado, a la espera de que la Justicia y los entes de protección al menor tomen medidas ejemplares ante un hecho que ha conmocionado a la comunidad.