Con el alma expuesta y la voz entrecortada por el dolor, la familia de la policía Soledad Maidana, víctima de un siniestro vial fatal en 2024, estuvo presente en el izamiento dominical para hablar con la prensa sobre la primera semana del juicio contra Simón Martens. El debate entra en su etapa crucial: mañana se realizarán los alegatos finales.
"Lo vivimos con todo el dolor, solamente lo que pasan por esto lo saben y no se puede explicar," comentó el padre de Soledad, refiriéndose a la experiencia de revivir la tragedia desde el inicio del juicio, el pasado miércoles 26 de noviembre, con la exposición de pruebas y la declaración de testigos.
El trauma de la autopsia
El momento más traumático para la familia ocurrió el día jueves, cuando presenciaron y escucharon la exposición del médico forense, Dr. Echandi.
"El día jueves para nosotros fue la peor parte, porque toda la familia presenció y escuchó la exposición del profesional Echandi, médico forense," relató el familiar, reconociendo el terrible impacto de ver a su hija en la camilla a través de las imágenes forenses.
El forense fue categórico al determinar la causa de la muerte, un punto que la familia quiso ratificar: "Estuve presente cuando pasaron las imágenes de la autopsia porque quería estar seguro de que mi hija no falleció por una botella que se le incrustó en el pecho, y no fue así; su pecho no tenía nada. Ella falleció producto de una fractura en la base del cráneo".
Pruebas contundentes y exigencia innegociable
De cara a los alegatos de mañana, la familia se mostró confiada en la solidez de la evidencia presentada, señalando que "las pruebas presentadas son contundentes." Incluso, fueron tajantes al afirmar que la estrategia de la defensa tuvo el efecto contrario al deseado: "Ni siquiera las pruebas presentadas por la defensa jugaron a favor del imputado y todo lo que hizo su abogado tuvieron el efecto que ellos esperaban."
El pedido de la familia es una orden a la Justicia: "Nosotros y la querella vamos por la calificación de homicidio simple con dolo eventual," declararon.
El dolor final se convirtió en una súplica directa a los magistrados antes de que se retiren a deliberar: "La vida de un hijo no se negocia", sentenció el padre, y concluyó: "Solamente le voy a pedir a los jueces que no vuelvan a matar a Soledad cuando den su sentencia".