EDITORIAL
Las recientes declaraciones del ministro de Seguridad de Santa Cruz, Pedro Prodromos, tras el crimen de Ulises Olima en Caleta Olivia, han sacudido el tablero del discurso público. No por lo que anunció en términos operativos —que fue importante, con secuestro de armas y detenidos— sino por dónde puso el dedo acusador: el living de las casas.
CALETA OLIVIA
En un operativo escalera por escalera, el Ministro de Seguridad no solo buscó el arma del crimen de Olima, sino que confrontó la realidad social del barrio. Con una Bersa 9mm secuestrada y el sospechoso ya bajo custodia, el funcionario lanzó una advertencia que sacude la responsabilidad de los padres en Caleta Olivia.