La investigación por la muerte de Pablo Rufino dio un paso definitivo esta mañana. Vallejos, el segundo implicado en el violento episodio ocurrido la madrugada del jueves, se entregó voluntariamente ante las autoridades de la Comisaría Primera, poniendo fin a una intensa búsqueda que mantuvo en vilo a la comunidad.
El cerco policial
La rendición de Vallejos no fue casual. Desde la tarde de ayer, el cerco sobre él se había vuelto asfixiante tras la captura de su familiar y presunto coautor, Nicolás Torrente. Este último fue localizado por la Policía de Santa Cruz en un operativo realizado en la periferia de la ciudad, donde intentaba ocultarse durmiendo en una carpa para evitar ser identificado en los controles urbanos.
La relación de parentesco entre ambos y el perfil delictivo de Torrente —quien posee antecedentes por 11 robos agravados cometidos en la costa bonaerense en 2017— fueron piezas clave para que los investigadores lograran reconstruir sus movimientos.
Vallejos, por su parte, deberá declarar en las próximas horas ante el Juzgado de Instrucción local para determinar su grado de participación en el asalto a Rufino.